Resultados: Rey con el voto del 80 por ciento del Congreso

Rey con el voto del 80 por ciento del Congreso



Rey con el voto del 80 por ciento del Congreso




Rey con el voto del 80 por ciento del Congreso

Lo que pasó aquel 22 de noviembre de 1975 fue justo lo contrario de lo que ocurrió el 19 de junio de 2014, cuando Felipe VI se convirtió en el primer Rey plenamente constitucional del país, un hecho remarcado por el nuevo monarca al inicio de su primer discurso como Jefe del Estado. Es verdad que el hecho de que la proclamación del nuevo Rey no se hiciera como consecuencia del fallecimiento del anterior contribuyó a que las lágrimas estuvieran ausentes de la ceremonia. Pero sí que se pudo apreciar un cierto desencanto en el ambiente debido a la ausencia del Rey Juan Carlos, quien prefirió no estar presente en el acto con el propósito de, según fuentes de la Casa del Rey, ceder todo el protagonismo del día a su hijo y heredero de la Corona desde ese momento.

De cualquier manera, el ambiente en el Congreso de los Diputados no tenía nada que ver con el que se enfrentó Don Juan Carlos en su jura como monarca. La proclamación de Don Felipe se produjo tras la aprobación mayoritaria de la Ley de Abdicación por parte del 80 por ciento de los diputados, una circunstancia que despejaba cualquier sombra de sospecha de ilegitimidad del proceso de relevo en la Jefatura del Estado.

La diferencia esencial entre ambos momentos, entre la proclamación de padre e hijo, sin embargo, fue el contenido del discurso del nuevo Rey. Don Felipe en comparación a su padre sí que pudo armar un discurso programático de cuáles eran las prioridades de su reinado, una auténtica hoja de ruta que, también hay que decirlo, se está cumpliendo poco a poco y paso a paso, lo que ha proporcionado un alto grado de aceptación de su figura por parte de los ciudadanos, así como una mayor aceptación del papel que juega la Corona, tal y como muestran los barómetros del CIS que se vienen publicando desde su proclamación.

Lo que no hubo, ni en la proclamación del padre ni en la del hijo, fue ceremonias con pompa y boato. En ambas se efectuó un recorrido por las principales avenidas de Madrid; triste y desangelado en aquel otoño de hace justo hoy cuarenta años, y más entusiasta hace un año. Con respecto a la proclamación de Don Felipe, también cabe reseñar el saludo que se produjo desde el balcón del Palacio Real por parte de los integrantes de la Corona a las miles de personas que copaban la Plaza de Oriente. Así como una recepción multitudinaria en el interior del palacio en la que gentes de la nueva sociedad española compartieron con Felipe VI y la Reina Letizia el comienzo de una nueva etapa de la monarquía española.


24-11-2015