Resultados: «En la última proclamación tuvimos más trabajo y más modificaciones»

«En la última proclamación tuvimos más trabajo y más modificaciones»



«En la última proclamación tuvimos más trabajo y más modificaciones»




«En la última proclamación tuvimos más trabajo y más modificaciones»

Cuarenta años al pie del cañón, cuarenta años ocupándose de la trastienda del Congreso de los Diputados, velando por que cada acto luzca con el suficiente esplendor. Juan Luis Herraiz lleva cuatro décadas en activo al frente del área de mantenimiento e infraestructura de la Cámara Baja, los mismos que han pasado desde que Don Juan Carlos fue proclamado Rey de España. «Me encargué del montaje de todos los preparativos del evento», recuerda en declaraciones a LA RAZÓN. En este viaje al pasado, del que reconoce no retener todos los detalles, Juan Luis presume del cuidadoso ritual que lleva aparejado cada acto, unas «peculiaridades» que este veterano trabajador mimó al detalle el 22 de noviembre de 1975. «Hubo que introducir determinados complementos, retirar otros y acondicionar el hemiciclo para el mensaje del Rey»; los trabajos se hicieron contra reloj, «se modificó el estrado, se retiró la mesa del Congreso y se adecuó para albergar la tribuna» desde la que Don Juan Carlos se dirigió por primera vez al pueblo español.

Ese sábado, Juan Luis se levantó antes de lo habitual, se puso su uniforme de gala y acudió a la Carrera de San Jerónimo como cada día. «Tuve que madrugar y quedarme más tiempo del que acostumbraba; los preparativos de una proclamación requieren un horario y un trabajo específico, tanto antes como después», rememora. En los momentos previos al inicio del acto los nervios y la curiosidad inundaban los pasillos del hemiciclo por los que transitan habitualmente los compañeros que trabajan en el Congreso, pues no todos los días se es testigo de un acto de semejante tallaje histórico. La entrada de los Reyes fue seguida por todos los presentes. «Yo le vi muy de cerca, pero no pude cruzar ninguna palabra con él; el Rey sólo habló con las autoridades». También de puertas para fuera la expectación era máxima, miles de personas se concentraron en las inmediaciones de las Cortes para vivir en la calle ese momento histórico. Los Monarcas entraron en el Congreso en medio de una gran ovación y vivas al Rey.

Juan Luis reconoce que la restauración de la Monarquía, casi medio siglo después de que el abuelo de Don Juan Carlos abdicara y partiera hacia el exilio, se vivió por los trabajadores del Congreso «con expectación y cierto sosiego» porque no eran capaces de imaginar las consecuencias que el restablecimiento de la democracia traerían consigo. «Se intuía pero no sabímos a ciencia cierta la transcendencia del acto. Estábamos muy verdes», comenta risueño. Sin embargo, Juan Luis define aquel día con un concepto: «esperanza», ante el nuevo panorama que se abría en España desde entonces. Ahora con la perspectiva que dan los años, considera que Don Juan Carlos «cumplió con las espectativas».

Esa perspectiva también le lleva a eludir comparar la proclamación de Don Juan Carlos con la de su hijo, Felipe VI, en la que también estuvo presente. «Solamente puedo decir que en la última tuvimos más trabajo y más modificaciones», resuelve. Después del montaje vino el desmontaje, la capacidad de volver a dejar el hemiciclo como si nada hubiera pasado. Ese trabajo, a veces invisible, de aquellos que juegan un papel fundamental para que actos históricos puedan llegar a celebrarse corre a cuenta de manos como las de Juan Luis Herráiz.


24-11-2015